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lunes, 5 de julio de 2010

Las drogas en los adolescentes


Uno de los retos que más nos inquietan a los padres de hijos adolescentes es ayudar a nuestros hijos a rechazar el mundo de las drogas. Per ¿cómo podemos lograr que un hijo diga no a la droga?

A pesar de los programas anti-droga llevados a cabo durante los últimos años por las autoridades en las escuelas y los institutos, y los programas educativos dirigidos a los padres de adolescentes, el índice de consumo de todo tipo de droga, desde tobaco, marihuana, alochol, pastillas y cocaína.... entre los jóvenes sigue en aumento.

A diferencia de generaciones anteriores, el consumo de la mayoría de estas drogas ya existían cuando los que son ahora padres de adolescentes eran más jóvenes. Pero no había una proliferación tan extendida como la de hoy, y el contacto con la droga normalmente se realizaba más mayores cuando uno tiene más capacidad de decisión, más facilidad para rechazar ciertos hábitos y más madurez para comprender el daño que puede ocasionar el consumo de drogas. Hoy en día nuestros hijos adolescentes están expuestos a estas sustancias en una edad en la que sienten todavía la presión de hacer lo mismo que sus compañeros y en la época de la infancia cuando más tienden a rechazar los consejos de personas adultas.

Nadie tiene una respuesta fácil para uno de los problemas más preocupantes de la sociedad moderna. Pero aquí ofrecemos algunos consejos que pretendemos ayuden a aquellos padres que desean encontrar formas de mantener a sus hijos adolescentes alejados del mundo de la droga o bien ayudarle si cree que ya ha empezado a tomar sustancias dañinas.

Valores de los jovenes


Todos vemos que el problema es serio porque han cambiado radicalmente la mentalidad y el modo de ser de los jóvenes. ¿En bien? ¿En mal?... El tiempo tendrá la palabra.

La realidad nuestra es que nos enfrentamos a un hecho desconcertante, que tiene angustiadas a muchas familias, las cuales se preguntan continuamente: ¿Qué hacemos? ¿Prohibir? ¿Ponernos fuertes? ¿Dejar pasar? ¿Rendirnos?

Como siempre, miramos las cosas con serenidad y con fundado optimismo. Nuestra juventud tiene unos antivalores preocupantes, pero posee también unas cualidades envidiables que antes no se daban a su edad. Y la actitud nuestra será, junto con una prudencia obligada, dar a los muchachos y muchachas la confianza que merecen, con tal que esté sostenida en ellos por un gran sentido de responsabilidad.

Entonces, ¿cuánta confianza les vamos a dar? Tanta cuanta se merecen.

¿Y cuánta se merecen? Cuanto sea el espíritu de responsabilidad en que se han formado.

Si quieren frutos después, no echen a perder ahora las flores. Aprovechen los grandes valores que tienen, y al tanto con los antivalores que podrían echarles a perder la vida entera.

LOS GRANDES VALORES DE LOS JOVENES

Los grandes valores que hoy posee nuestra juventud los podríamos reducir a tres principales:

1. La autenticidad y la sinceridad

Quieren demostrar, y de hecho demuestran lo que son, sin unas fórmulas sociales convenidas que ellos consideran hipocresía.

2. La libertad

Los jóvenes quieren, reclaman y viven la libertad, sin ataduras que ellos tienen por injustas; pero al mismo tiempo ofrecen también esa responsabilidad que ellos creen necesaria.

3. Inconformidad

Que demuestran ante un mundo que no les gusta. Ciertas formas sociales las consideran vacías y hasta hipócritas.


Todo esto son valores de tenerse en cuenta cuando vienen las quejas contra la manera de ser de nuestros jóvenes.